Estaba en un viernes de esos próximos a los 30, en el cual uno no tiene ni uno en los bolsillos, durante el día pensé ir a sacar dinero del cajero automático para el pasaje pues me acompañaban 9 pesos. Copien bien 9 PESOS. Pero se me olvidó, así que llegó el tiempo de salida de faena, viene un compañero y me dice:
- Te vas?
- Si, yo me voy.
- Ven para darte una bola hasta la 27.
- Ok
Me monto con el pana, voy entregado escuchando al Omega, cuando llega el tiempo de desmontarme:
- Montro, gracias, nos vemos mañana.
Pero cuando voy atravesando la vía para tomar el vehículo que me trasladaría a mi destino, me percato de que no saqué el dinero y que solamente me acompañan 9 pesos. Me sitúo a pensar que haré ahora para llegar, ya que tengo un compromiso. Veo un cajero ahí en la Secretaría de las Fuerzas Armadas. Arranco para allá, entro mi tarjeta, cuando de repente aparece un guardia y vocifera:
- Eso tá dañao!
Mi cabeza dio tumbos buscando otra solución que no fuese irme caminando. Como solo tenía 9 pesos me detuve en la parada de la omsa a esperar una de las que cobran 5 pesos. Vienen buses y pasan buses, todas de 10 y yo sintiéndome miserable ya que me faltaba un solo peso. Al cabo de media hora comienzo a caminar para ver donde me tropiezo con otro cajero. Camino sin detener y ya acercándome a una parada advierto que viene una omsa de 5 pesos. Así que me apresuré para tratar de llegar a la estación, pero la omsa fue más rápida que yo. Por lo visto no era mi día.
Pero al frente de la parada de los buses, veo un cajero, me aproximo y hay una fila grandísima, un señor que estaba delante de mí sacaba su sueldo por lo visto, y lo hacía en proporción de 500 en 500 así que imagínense todo lo que duró. Por finnnnnnn saco dinero para poder tomar un transporte público. Atravieso de nuevo a la parada de la omsa, paro varios vehículos y ninguno llega hasta donde voy. Viene un bus de la omsa y me monto.
La omsa es un mundo de leyendas, quejas, improperios y todo lo que usted se pueda imaginar. Comienza un viejo a decir que el era Guachimán (Watchman) en un banco, que el diablo lo andaba buscando para matarlo pero que no lo mató porque él está con Dios, pero que si no se lo hubiera llevado, que él escuchaba esa voz en el banco que le decía matate, matate, pero que no lo hizo, a lo que el diablo decidió llevarse a unos parientes, el esposo de una prima, que la había asesinado y se había matado él. Sabrá Dios la falta de cuchara que llevaba ese señor encima.
Tres paradas más adelante sube una pareja de haitianos, que parece que transportaron de Haití, el comedor, el juego de habitación y todos los mobiliarios de la casa en dos bultos, ave Maria que bultos más grandes. Al cabo de unos cuantos segundos comienza la gente a quejarse de la fragancia tan refrescante que tienen algunas personas de esta nacionalidad.
- Chofer abusador para que montaste a estos dos hiede vivos? – se oyó a uno decir que venía al lado de ellos.
- Cajera, apea a estos dos azarosos ven, que yo te pago los 100 pesos que ellos te dieron, devuélveselos ven que yo te voy a dar los 100 para que los desmontes, que nos vamos a morir aquí! - dijo otro.
- Diablo y es la mujer la que hiede más, ofrézcome si eso es en los sobacos que será por ahí abajo, anda el diablo, es que no hay agua en Haití!- Exclamaba una doña.
- Amiga, usted habla español, eh, mire usted no se bañó antes de salir de su casa, usted cree que era para Irak que iba, coño, que ovarios!!!, -exclamaba un viejo con la brocha (bigote) más grande que usted haya podido ver.
Finalmente, llega mi destino, me desmonto y dejo a toda esa multitud todavía lanzándole improperios a esa pobre pareja de haitianos. Pero no todo es malo, terminé el viernes bebiéndome unas cuantas Jumbo para no terminar de amargarme el día. Nada más faltaba que esas jumbo me cayeran mal.





k fallo!!
a mi me han pasado cosas similares