Al otro día de camino a su trabajo, iba pensando como iba a pagar el hogar, el teléfono, el colegio de los niños. Había gastado todo el dinero anoche. El trafico intransigente de la Gómez con 27 y era para la Luperón que se dirigía. En su subconsciente iba razonando como diablos gastó ese dinero, que si se hubiera retirado hacía su domicilio hoy pudiera pagar todo eso. Estaba enfadado, irritado con él mismo. En ese momento cambia el semáforo y sin fijarse choca el vehículo que va delante. Lleno de ira y con los problemas en la cabeza se dirige hacía la ventanilla del otro conductor y sin mediar palabras le disparó. Pero cuando miró bien, el rostro de quien él le había disparado le parecía conocido. No lo podía creer. Era su hermano que andaba en un vehículo prestado, porque el suyo lo estaban arreglando en el mecánico.
Llevó el dolor a su propia familia. Hasta donde vamos a seguir con esta violencia?





Tu blog me parece bastante interesante, he leido ya varios post, y sigo adelante, me parece claro, interesante, sabes como hacer que al leerte uno quede sorprendido,
Un abrazo,
Gigi